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viernes, 4 de mayo de 2012

Hoy....¡como ayer!

Los pocos que, fuera de lo que es "la meseta", aún recordamos el espíritu del pueblo madrileño en armas frente al invasor francés y guiados por la oficialidad del ejército, nos preguntamos: ¿qué ha sido de ese valor, ese ardor guerrero que hizo temblar a Europa durante siglos? y no solo hablamos de resistencia por ocupación militar, hablamos de un levantamiento generalizado que comenzaría en Galicia, en la villa de Madrid como respuesta a los abusos del ejército invasor que, entre otras lindezas, se dedicaba a: violar, saquear, asesinar, destruir la escasa pero creciente industria española e incluso el patrimonio cultural...(para que luego nos acusen de "malvados" por el mundo adelante).

Fue el propio pueblo el que peleó por su tierra, sus costumbres y su independencia, un pueblo unido y en contacto (pese a las payasadas y mentiras que se suelen leer en según que sitios como que se trató de una masa aborregada encabezada por curas y absolutistas o que el ejército no jugó ningún papel esencial si no que cada región se defendió a sí misma...) desde Galicia a Cataluña,  de Norte a Sur, un mismo sentimiento unió al pueblo en armas y que,con el espíritu numantino y lusitano, sería ejemplo para el resto del mundo. El único pueblo que consiguió derrotar al mejor ejército del momento, de conseguir lo que ni británicos, prusianos o austriacos fueron capaces.

Por eso no entendemos como, si somos los "hijos" de aquellos valientes, de aquellos héroes,  cómo no somos capaces de echar a patadas a las castas que nos someten, de nacionalizar la banca, de impedir los recortes, etc. ¿qué le pasa al pueblo? ¿tan grande es la influencia de las drogas y del estilo de vida americano? ¿tan fuerte es la pérdida de identidad de nuestro pueblo frente a la globalización y la multiculturalidad? ¿o la realidad es que preferimos la comodidad del sometimiento a la lucha?

Para los que quieran saber más les dejamos este enlace: (clic aquí)

Y como muestra de manipulación similar a la historia del "timbaler del Bruc" este otro, (clic aquí) si bien no nos hace mucha gracia quien lo escribe, sí nos quedamos con el tema del falseamiento histórico que en zonas como Galicia está al orden del día, pero como sabemos que hay quien no nos creerá que se vaya a ver la exposición de las banderas que utilizó el PUEBLO VIGUÉS guiado por OFICIALES DEL EJÉRCITO, la bandera que, a diferencia de la moderna de Galicia y que por aquel entonces no existía, se enarboló en la lucha contra el francés.


lunes, 2 de mayo de 2011

2 de Mayo

Dedicado a quienes han luchado, luchan y lucharán por la libertad del pueblo español. El texto es sencillo de entender pero si, ni con traductor de google sois capaces preguntad que no nos importa:

"A nosa pequena homenaxe aos heroes madrileños que, o igual que os vigueses, semanas antes, loitarán pra botar fóra ó inimigo común. Retomamos hoxe o espírito deses españois que: dende Galicia, Castela, Aragón, etc, loitaron non só polo empuxe dos curas e dos reaccionarios senón porque nin querían unha cultura francesa nin máis vexacións como as que sufriu o pobo pero sobre todo, porque como españois entón e, coma pobos e reinos hispánicos no pasado, non queremos a ningún invasor, sexa europeo, africano ou de onde veña.
Lembremos, como herdeiros de todos aqueles heroes, que hoxe hai outra invasión, se cadra, máis perigosa porque non só vendéronnos os gobernantes, coma entón, senón que hoxe o pobo non ten collóns, está durmido e permite que a nosa cultura estea sometida ó modo de vida americano, que os nosos filllos non respeten a súa terra e a súa identidade, chegando a traizoar o seu propio sangue en forma de mestizaxe ou imitando e adoptando coma súa, toda a merda que lles ven de fóra.
A loita é dura porque estamos sós, pero é o noso deber defender esta terra, custe o que custe. por iso, agora e sempre.... ¡¡RESISTENCIA!!"

jueves, 13 de enero de 2011

Francisco Antonio Mourelle de la Rua

Francisco Mourelle de la Rua (1750-1820) natural de la Coruña fue un famoso navegante español del s. XVIII. Desde joven sintió muy dentro la llamada del mar pero la exigua fortuna paterna no le permitió ingresar en la gaditana Real Compañía de Guardiamarinas y hubo de conformarse con ingresar en la Academia de Pilotos del Ferrol en 1763. En 1766 obtiene su título de piloto. Su expediente dice de él:
  • “Domina la construcción y uso del cuadrante de reducción, demostro un punto de diversos bordos de abatimiento, variación y corrientes, la trigonometría plana, con sus respectivas demostraciones, esfera terraquea y un problema curioso”.
En 1772 sale para la isla Trinidad como segundo piloto de la corbeta “ Dolores “. En enero de 1775 es nombrado primer piloto del puerto de San Blas en México, punto de partida para los reconocimientos hidrográficos españoles en Alta California. Alli conoce a Juan Francisco Bodega con quien hará un excelente binomio, con quien navega a partir de 1775 explorando la costa de California y tomando posesión del puerto de la Trinidad, la rada de Bucarelli y el puerto de los Remedios entre otros puntos.

En 1779 embarca en la fragata “ Favorita” como segundo oficial. El mando lo ejerce Bodega. Su misión es llegar a la máxima altura posible de las costas de Alaska. En ella llegaron al cabo San Elias donde se alza el monte del mismo nombre 5.500 metros, el segundo mas alto de Estados Unidos, llegando a alcanzar mas tarde la latitud de 60º 13' en la isla que ellos bautizan como Puerto de Santiago tomando posesión para la Corona, recibiendo la visita de los naturales, los llamados “ umiaks “ de raza esquimal. Aunque su intención era llegar hasta Siberia violentas tempestades se lo impidieron obligandoles a regresar, siendo destinado a Manila posteriormente.

En septiembre de 1780 el gobernador de Filipinas Jose Basco y Vargas le confió el mando de la fragata “ Princesa “ y le ordena llevar ciertos documentos importantes para el virrey de Méjico.

Durante este viaje atravesará el oceano Pacífico descubriendo numerosas islas en la zona de las islas Salomon como la Isla Ermitaño, cuyo nombre perdura y otras islas que el llamó San Francisco , San Jose y San Antonio pero que hoy se llaman Simberi, Mabua, Tabar entre otras.

Su descubrimiento más importante fue el del grupo de las Vavao en el archipiélago de Tonga. Alli tuvo ocasión de conocer a un numeroso grupo de isleños que veian por primera vez al hombre blanco. Los indígenas se mostraron en todo momento amables y los nuestros les contentaron con la quincalla habitual en estos casos.

El “ Tubou “ o reyezuelo de las islas mantuvo gran amistad con Mourelle, llegando a ofrecerle a su hija que nuestro hombre rechazó cortesmente y les permitió provisionarse de agua y de fruta. Los españoles estuvieron un mes en este paradisiaco lugar, sin ningun incidente con los indigenas. Sus descripciones de este pueblo nos hacen recordar invariablemente la famosa película de Marlon Brando sobre el motín de la Bounty y otras similares. Según el historiador norteamericao Donald C. Cutter “ sus relaciones y mapas relativos a esta expedición le colocan a la misma altura que los capitanes Cook, Bougainville, Malaspina y La Pérouse en las exploraciones del Pacífico." 

Visitó Canton en China en 1786 y 1787. Pero es menos conocida su faceta puramente militar cuando a partir de 1797 ejerció el mando de las lanchas cañoneras del apostadero de Algeciras llevando a cabo numerosas acciones de mérito. Por ejemplo el 3 de diciembre de 1797 participa en un combate de 7 cañoneras contra un convoy ingles protegido por 3 fragatas con apresamiento del Bergantin corsario “Prince William”.

El 15 de marzo siguiente logra la rendición de otro bergantín corsario inglés tras un duro combate, el 1 de Abril de 1798 apresa un místico y una urca bajo el fuego de las baterias de Gibraltar. El 26 de mayo recupera una fragata mercante española que había sido capturada por corsarios ingleses, tras ahuyentar a estos.

Quizás su mas brillante victoria fue el 19 de Enero de 1799 contra un fuerte convoy enemigo amparado por un navío de 74 cañones, un bergantín de 18 y 3 lanchas cañoneras, acción en la que Mourelle capitaneando 14 lanchas y un místico se batió bravamente, y logró hundir 1 cañonera inglesa ( cuya tripulación salvaron ) y apoderarse de 1 fragata , 2 bergantines y otra cañonera con un total de 120 prisioneros. Este hecho le valió el ascenso a capitán de fragata. (Resulta increíble que hasta casi los 50 años no acediera a este grado, a pesar de sus grandes servicios oceanográficos y de la confianza depositada en él por varios virreyes. Y todo por su origen humilde ya que procedia de una sencilla familia de pescadores gallegos.
En la carta dirigida a Mazarredo, Bruno de Heceta jefe del apostadero de Algeciras decia de él :
  • “Asistió a mas de 40 combates contra las fuerzas anglicanas entre los que se cuentan 14 de la mayor nota, esto es, batiendo con 10 o 12 cañones fuerzas que nos atacaban con 500, no en guerra galana, si no siempre a tiro corto de metralla y algunas veces de fusil y pistola y aun abordando de dia las murallas de Gibraltar. Durante 3 años estuvo de comandante de las lanchas de fuerza y empeñó por consiguiente los combates y mandó mucha parte de ellos “.
Tras enumerar sus éxitos acababa diciendo literalmente “ los méritos de Mourelle son superabundantes “. En total Mourelle asistió a mas de 40 combates y hundió o apresó 16 naves enemigas durante este periodo en Algeciras.

La guerra seguia. El 31 de enero de 1801 nuestro hombre participa con sus lanchas en la llamada batalla de Algeciras en la que 7 navios ingleses luchan contra 4 franceses más las cañoneras españolas y las baterias de costa tambien españolas, combate en que los ingleses pierden 1 navio. Según su hoja de servicios Mourelle luchó como siempre con valor y en 1ª linea de fuego. “ Ha adquirido con esta batalla nuevo esplendor su pública reputación “ decia de él su superior Heceta. En 1803 le nombran fiscal de guerra, cargo que ejerció con contundencia logrando la condena del comandante y la tripulación del jabeque español “Gamo”, que se había rendido vergonzosamente ante un bergantín inglés llamado “Speedy” . Pero el veterano marino gallego era hombre de acción y no de escritorio y pidió volver a la lucha.

A principios de 1805 le nombran jefe del apostadero de Algeciras, que tan bien conocia. No es de extrañar que su familia acabara echando raices definitivamente en esta bella ciudad gaditana. Asi pues participó en la batalla de Trafalgar pero sin duda, sentiría la tragedia como si hubiera estado allí.

La lucha contra los ingleses siguió. El 4 de enero de 1.806 obtuvo Mourelle una nueva victoria al apresar una fragata corsaria inglesa pese a la oposición de varios buques salidos de Gibraltar, metiendola en Algeciras.
Trasladado al apostadero de Málaga siguió prestando valiosos servicios. Como el ocurrido el 14 de julio de 1.806 cerca de la Atunara. Mourelle había salido de Málaga en dirección a Cádiz a bordo del navio “Glorioso” junto con un místico y una falúa. Guiaba 27 mercantes que conducian municiones, armas y abastecimientos, destinados al Rio de la Plata para ayudar a Liniers y sus hombres a recuperar Buenos Aires y Montevideo tomadas por los ingleses en un golpe por sorpresa, tras la huida del cobarde virrey Sobremonte. Una formación enemiga muy superior cerca de la Atunara integrada por 4 cañoneras 2 buques de guerra y varios corsarios intentaron apoderarse del convoy.
Tras un combate que duró doce horas Mourelle logró pasar sin perder ni una sola unidad. Dicho convoy debió ser sin duda una eficaz ayuda para el valeroso Liniers y los suyos que pronto expulsarian a los ingleses. Este combate le valió el ascenso a capitán de navio.

Pasaron los años. En 1820 Mourelle, ya jefe de Escuadra, debía dirigir la gran expedición que debía transportar un potente ejercito para sofocar la rebelión en las posesiones americanas o por lo menos en una parte de las mismas. Expedición que se fustró como es sabido debido a la traición del coronel Riego que sublevó a las tropas y las utilizó para su golpe de Estado liberal. Mourelle no solo no colaboró con la traición sino que desembarcó parte de las tropas para oponerse a Riego en Cádiz. La aceptación de los hechos por Fernando VII frustró sus esperanzas.

Asqueado por los acontecimientos, tan adversos para España moria nuestro heroe el 24 de mayo de 1820. Fue el último representante de la estirpe de grandes marinos españoles de finales del XVIII, junto con Barceló, Mazarredo, Gravina, Churruca, Alcalá, Galiano etc. Desde 1890 con toda justicia sus restos reposan en el Panteón De Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz ) como el gran navegante y explorador y también el excelente soldado que fue.

lunes, 3 de enero de 2011

¡¡Feliz 2 de Enero!!

Para los que sean de la LOGSE, explicarles que ayer "se celebró", al menos unos pocos así lo hicimos, la toma de la ciudad de Granada y el fin de la tan ansiada reconquista peninsular.

Debemos explicar que, si bien, el reino nazarí de Granada es derrotado en 1492, la guerra de Granada se había iniciado 10 años antes, en 1482.

Esta guerra también supondrá el uso estandarizado de tácticas de guerra distintas a las medievales, incluyendo cuerpos de zapadores profesionales, artillería de asedio, unidades de arcabuceros y el germen de lo que vendría a resultar los futuros tercios.

Un proyecto que, contrariamente a lo que se piensa se pudo hacer con anterioridad pero o no se pudo o bien no interesó. Me explico: los ejércitos antiguos funcionaban mediante sistemas de leva o conscripción ya que suponian una merma considerable de todo tipo de recursos, por lo que, ni se podía mantener grandes ejércitos ni convenía hacerlo.

A esto debemos añadirle que, superado el punto de las Navas de Tolosa en 1212, el futuro del territorio ocupado era más que claro debido al poder de los reinos cristianos peninsulares así como a las disensiones musulmanas.
Pero sea como fuere solo se reconquistaron aquellas plazas o territorios que interesaban para: explotar nuevas tierras de labranza o recursos, repoblar zonas baldías con el fin de aliviar la presión demográfica o para que muchos segundones se promocionasen o también focalizar las ansias de poder de la nobleza y tenerlas contentas.

Por ello, si no interesaba nada de esto o, aunque se precisara, no pudiera llevarse a cabo por la oposición nobiliaria, eclesiástica, etc, interesaba más tener como vasallos a estos reinos árabes que, además eran buenos contribuyentes.

Una idea, por tanto, que no era nueva ni fácil de llevar a cabo y en la que los reyes Isabel y Fernando, invirtieron y arriesgaron mucho, sobretodo Isabel, que no llevaba mucho en el trono y que estaba forzando a una Castilla recién salida de una guerra civil.
Sin embargo, y como en otras ocasiones, estructuraron todo bastante bien y lo que se esperaba como una larga guerra de desgaste resultó ser una serie de victorias, más o menos sencillas, sobre todo tras las conquistas de zonas como Baza, Ronda o Loja, entre muchas otras.

A nivel simbólico supuso mucho más de lo que creemos ya que era el fin de la recuperación de lo perdido desde 711. Era un mayor afianzamiento frente a los musulmanes en el puntal Sur de Europa, pero , sobre todo, era el principio del sueño de la unidad ibérica, de recomponer el legado godo, del que TODOS los reinos cristianos se sentían herederos pero que pudo consumarse, en parte, a través de las instituciones castellanas (más supeditadas al poder real que en Aragón).

Decimos en parte porque el reino de Portugal prefirió marchar por libre, pese a la posterior pertenencia a la monarquía hispánica. Cosa que se hará definitiva en 1640.

Símbolo también del poder cristiano en Europa y de la posibilidad de abrir una vía de reconquista del Norte de África y de Tierra Santa, como así pretendían los R.R.C.C. antes de la llegada a América.

Hay pues, mucho que recordar, mucho que rememorar y mucho que aprender.

Si quereis saber más sobre esto u otras cosas sobre la historia moderna de España os recomendamos:

"Las guerras de Granada en el siglo XV": Miguel Ángel Ladero Quesada
"La España de los Reyes Católicos":Miguel Ángel Ladero Quesada
"El Antiguo Régimen: Los Reyes Católicos y los Austrias": Antonio Domínguez Ortiz
"La España moderna, siglo XVIII": Roberto Fernández Díaz

jueves, 23 de diciembre de 2010

"María Pita"

Como suele ser costumbre, y como no podía ser de otro modo, volvemos a rendir homenaje a uno de tanto héroes anónimos, en este caso, heroína. Y es que sí, las mujeres, a veces, tienen más pelotas que los hombres y parece ser que las españolas no se quedan atrás, pues si bien no solemos darnos cuenta, existe una cantidad brutal de estas heroínas en la historia de España.
Dedicamos esta historia ,con especial cariño, a nuestros "amigos" los separatistas y ratasunos en general:

"María Mayor Fernández de Cámara y Pita, popularmente conocida como María Pita, es la protagonista indiscutible de la historia coruñesa. Recientes investigaciones aseguran que sus padres fueron Simón Arnao y María Pita "la vieja" y que ambos figuraban como propietarios de una tienda en la Peixería. Por estas mismas investigaciones se conoce también que María también colaboró en el negocio familiar. Mujer exigente, decidida y rebelde, se casó y enviudó en cuatro ocasiones. Cuentan que no contrajo matrimonio una quinta vez porque así se lo exigió en testamento su último marido. Al enviudar por última vez, el rey Felipe II le concedió una pensión que equivalía al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales y le concedió un permiso de exportación de mulas de España a Portugal.

Corría el año 1589. Los restos de la Armada Invencible, tras el desastre en el Canal, estaban siendo reparados o sustituidos por galeones de nueva construcción en sus puertos base. Conocedores los ingleses del mal estado en que se hallaba la flota española y calculando que se les presentaba una oportunidad irrepetible, convencieron a Isabel I para aprovechar esta ocasión de oro y con inmenso esfuerzo económico para la Inglaterra de la época (la reina empeñó su corona y asoció en la aventura a nobles y comerciantes) prepararon una enorme armada con la finalidad de alcanzar tres propósitos: destruir el grueso de la flota española que estaba en reparación y construcción en la bahía de Santander, conquistar Lisboa para soliviantar los ánimos de los portugueses contra Felipe II y provocar la secesión de Portugal entronizando al pretendiente portugués, el Prior de Crato y finalmente, estableciendo una base permanente en las Islas Azores. De conseguirse el tercer objetivo, se intentaría robar los tesoros de la Flota de Indias en su ruta a Cádiz. Ninguno de los tres objetivos se consiguió.

Esa Contraarmada de 120 barcos y 23.375 hombres entre soldados, marineros y mercenarios era capitaneada por el almirante Francis Drake y por el general John Norris. La flota inglesa zarpó el 13 de abril de 1589. La primera plaza que atacó fue La Coruña, la ciudad desde la que había partido la Gran Armada un año antes hacia Inglaterra, confiando en una fácil captura con el botín consiguiente. En cuanto los ingleses tocaron tierra coruñesa comenzaron a hacer grandes destrozos. Eludieron el fuego de las baterías que protegían a la ciudad y desembarcaron al fondo de la ría, encaminándose desde allí por tierra hacia el recinto amurallado.

La ciudad tenía dos partes claramente diferenciadas: una era la ciudad vieja, origen de la villa y con una fuerte muralla medieval como defensa; una segunda, conocida como "la pescadería" donde residían los pescadores y las clases más bajas. En esta parte llana, las defensas eran mucho más débiles. Hacia ese punto dirigieron los ingleses sus ataques con el convencimiento de una rápida victoria sobre tierra firme. Una vez violentada la primera muralla, media ciudad quedó sometida al pillaje y al saqueo pues al no poder reparar el muro las incursiones inglesas se cebaron con esos barrios y sus habitantes, que resistían con heroísmo los continuos ataques y vejaciones. Tras largos días de lucha feroz y fuego intenso la población se refugia y ofrece resistencia tras los muros de la Ciudad Vieja.

En la organizada defensa de la Ciudad las mujeres fueron, en principio, las encargadas de entregar agua y comida a todos los defensores a fin de que estos no abandonasen sus puestos ni un instante y puntualmente asistir a los heridos y trasladar a los muertos. Días más tarde serían ellas las que suministrarían pólvora, cuerda y proyectiles. Los niños y los ancianos con movilidad estaban en permanente ayuda y realizaron trabajos tan relevantes como acarrear desde las lonjas al interior de la muralla todo el bizcocho que allí se guardaba destinado como alimento a la despensa de los buques que se hacían a la mar y cuando no pudieron acarrear más por ser sorprendidos por el enemigo incendiaron las lonjas con su contenido para no caer en manos de los ingleses.

El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas lograron abrir una brecha y comenzaron el asalto de la ciudad vieja, logrando subir a la parte más alta de la muralla y enfrentarse cuerpo a cuerpo con los defensores. Certeros disparos ingleses los barrieron, era el fin; los coruñeses ofrecían el triste momento de sucumbir ante el enemigo. En el encarnizado combate murió el segundo esposo de María Pita, Gregorio Rocamunde. ¡Ya son nuestros! Voceó un alférez inglés, con una bandera en la mano, estaba alcanzando lo más alto de la brecha seguido de sus soldados y con unos pasos más ya sólo tendría que descender para entrar en la Ciudad.

María Pita que se había arrodillado para atender vanamente a un tonelero se incorporó y clavó los ojos en aquella figura imponente que farfullaba cosas ininteligibles. Cogiendo una pica, fuera de sí, subió muy deprisa a la brecha y se abalanzó temerariamente contra el sorprendido alférez sin darle tiempo a reaccionar, hundió entonces la pica en su vientre. En los ojos del gigante, atravesado de parte a parte, se leyó la sorpresa más absoluta. María lo despeñó piedras abajo pero antes aferró el asta de su bandera y la exhibió mirando a sus conciudadanos.

- ¡ Ayudadme a echarlos de aquí ! ¡ Quien tenga honra que me siga ! –gritó. Y aquel grito inició una leyenda.

Las mujeres, en ese momento, se encaramaron en masa a las murallas y a la brecha, produciendo una avalancha que hizo recular la ofensiva. En medio de ensordecedor griterío femenino lanzaron una lluvia de piedras que acabó de aturdir a las compañías inglesas que veían como su bandera se quedaba en manos enemigas. Después de dos largas horas de feroz batalla logran la retirada de los ingleses dejando cientos de muertos y heridos; el desgaste ha sido tan intenso para los sitiadores que ya no volverán a intentarlo y esta hazaña comentada entre los defensores de la muralla hizo que diversos capitanes utilizasen a las más aguerridas en mayores cometidos. Una vez acabada la batalla, María Pita ayudó a recoger los cadáveres y a curar a los heridos. La batalla ya de por sí dura se vio incrementada en los días 16 y 17 por las intentonas incendiarias que los ingleses lanzaron esas noches aprovechando la bajamar y que fueron cruentamente rechazadas.

Los ingleses, contenidos sus buques dentro de la bahía, mantenidos a raya por los cañones del castillo de San Antón e impedidos de saltar a campo abierto por las fuerzas estacionadas en el monte de Arcas, y que controlaban las operaciones inglesas de salida hacia nuevos y más fáciles frentes, no podían maniobrar a su antojo e incluso tenían enormes dificultades de suministros. Su moral de combate decaía en la casi totalidad de los sitiadores y lo que a los generales se les antojó como cosa de coser y cantar ahora con la triste realidad de los combates veían que se les estaba poniendo tan cuesta arriba que les resultaba imposible el creer en una victoria; las cifras de muertos y heridos eran muy elevadas y se ocultaban a la tropa. Finalmente, Francis Drake, humillado y desengañado de su tentativa de conquista y dadas las graves pérdidas, ordenó izar las velas de su galeón el Golden Hind y de los otros navíos para lanzarse sobre su objetivo principal: Lisboa, donde le esperaba otro sonado fracaso .

La Casa Museo de María Pita de La Coruña recuerda la vida de esta heroína que luchó contra una flota inglesa en el siglo XVI liderada por Francis Drake. En la Casa Museo se expone información sobre la heroína y el contexto de su época. La ciudad también tiene otros monumentos en honor a María Pita como es el caso de la plaza que lleva su nombre donde también se levantó un monumento en su honor. La obra, acabada en bronce, fue concebida por Xosé Castiñeiras y en ella se representa a la heroína alzando una lanza con el cuerpo sin vida del alférez inglés que atacó la ciudad en 1589 a sus pies.

Se le puso su nombre al navío que realizó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna para la vacunación de los territorios de ultramar en 1803. En agosto de 2008, Salvamento Marítimo bautizó al Buque de Salvamento BS-14 como el "María Pita", con su base actual en Galicia. Iberia tiene un Airbus A340 para rutas intercontinentales bautizado con su nombre. La empresa de transporte interurbano Castromil (Monbus) tiene un autobús bautizado "María Pita". Existe en Coruña un hotel de la cadena Meliá cuyo nombre es "María Pita".
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jueves, 9 de diciembre de 2010

El angel "rojo"


Melchor Rodríguez García:

Melchor quedó huérfano de padre siendo un niño, al morir aquél en un accidente en los muelles del Guadalquivir. Su madre, costurera y cigarrera, tuvo que ocuparse ella sola de sacar adelante a Melchor y a sus dos hermanos.

Melchor Rodríguez estudió en la escuela del asilo hasta la edad de trece años. A partir de entonces, acuciada su familia por una pobreza extrema, comenzó a trabajar como calderero en un taller de Sevilla. Ya en su adolescencia intentó labrarse camino en el mundo del toreo y abandonó su casa para recorrer diversas ferias y capeas con mejor o peor suerte. “El Cossío” (la enciclopedia taurina por antonomasia) contiene una referencia a Melchor Rodríguez, citado como único diestro que combinó el toreo con la política. Melchor toreó en Sanlúcar de Barrameda en 1913, y posteriormente en plazas cada vez más importantes hasta llegar a la de Madrid. Allí sufrió una grave cogida en agosto de 1918, retirándose en 1920 tras algunas corridas en Viso, Salamanca y Sevilla.

Finalizada su aventura taurina Melchor se trasladó a Madrid, donde comenzó a trabajar como chapista hacia 1921. Pronto se sintió atraído por los movimientos de lucha obrera de la capital, y se afilió a la Agrupación Anarquista de la Región Centro inmediatamente después de su fundación (carnet nº 3). Poco después fue nombrado presidente del Sindicato de Carroceros, de corte anarquista, y pasó a militar en las filas de la CNT. Allí comenzó su lucha en favor de los derechos de los reclusos, incluso de aquellos de ideología contraria a la suya, lo que le costó la prisión en innumerables ocasiones durante la monarquía y la República.

Cree firmemente en que una revolución social anarcosindicalista puede liberar a la humanidad de los prejuicios morales y políticos, y de las desigualdades económicas y sociales que mantienen al pueblo sumido en la miseria.

Al estallar la Guerra Civil Española de 1936, las organizaciones anarquistas cooperaron con el gobierno. El 10 de noviembre, Melchor Rodríguez fue nombrado delegado especial de prisiones de Madrid. Desde este puesto intentó detener las sacas de presos de las cárceles de Madrid (traslados de grupos de reclusos que eran posteriormente fusilados en Paracuellos de Jarama y otros lugares cercanos a la capital), aunque ante distintas presiones e interferencias para que éstas prosiguiesen dimitió el día 14. Retomó su puesto el día 4 de diciembre tras las protestas del Cuerpo Diplomático y del presidente del Tribunal Supremo, Mariano Gómez. Sin embargo esta vez lo hizo con plenos poderes como Delegado General de Prisiones, otorgados por el entonces ministro de Justicia del Gobierno republicano, el anarquista García Oliver. Solo entonces consiguó Melchor Rodríguez detener las matanzas de Paracuellos y la situación de terror de las cárceles, al precio de enfrentarse con algunos dirigentes comunistas que pretendían seguir con ello, y con gran riesgo de su vida en varias ocasiones según testimonios de numerosos testigos presenciales 1.

Tuvo pues la responsabilidad no sólo de vigilar los regímenes y prevenir las fugas, sino también de evitar las agresiones y linchamientos de presos que algunas milicias y grupos armados efectuaron. En estos años, en varias provincias, se dieron varios casos de sacas y asesinatos de presos sospechosos de colaborar con el bando nacionalista, muchos de ellos sin haber sido juzgados. Las principales causas fueron:

* La entrega de armas, a raíz de la sublevación, a grupos muy politizados y con poca disciplina.

* El recrudecimiento de las rivalidades políticas, ya existentes en los años anteriores, durante el largo sitio de Madrid que sufría frecuentes bombardeos de objetivos civiles.

* El conocimiento de que las tropas rebeldes también mataban a gente, sin juicio previo, en la zona por ellos controlada.

* La debilidad del gobierno republicano en los primeros meses de la guerra que hizo que no se castigaran debidamente estos asesinatos.

Una de las primeras medidas tomadas por Melchor Rodríguez como delegado de prisiones fue la implantación de una norma según la cual quedaba prohibida sin su autorización personal la salida de presos de las cárceles entre las 7 de la tarde y las 7 de la mañana. Esta orden supuso en buena medida el fin de los paseos nocturnos de prisioneros. La expresión era un eufemismo de la época para denominar a los numerosos asesinatos de reclusos que habían sido puestos en libertad poco tiempo antes, lo que solía suceder durante las horas de la noche.

Una de las actuaciones más destacadas de Melchor Rodríguez tuvo lugar durante unos disturbios, después de que el Ejército franquista bombardease el campo de aviación de Alcalá de Henares (8 de diciembre de 1936). Una concentración de protesta, en la que participaban milicianos armados, llegó a la prisión de Alcalá, entrando los cabecillas hasta el despacho del director, donde exigieron la apertura de celdas para linchar a varios presos. Rodríguez acudió a la prisión y se enfrentó a la turba, dando incluso la orden de proporcionar armas a los reclusos en caso de que los asaltantes persistiesen en su empeño.

En esta y otras intervenciones similares (p.e. en la Carcel Modelo de Madrid) consiguió impedir personalmente vejaciones o ejecuciones arbitrarias de reclusos, que habían sido práctica común hasta su llegada al cargo. Así salvó in extremis la vida de muchas personas, algunas de las cuales dieron después testimonio del humanitarismo de Rodríguez García (p.e. los militares Agustín Muñoz Grandes y Valentín Gallarza, Serrano Súñer -que luego formaría parte de los gobiernos de Franco-, el Dr. Mariano Gómez Ulla, los hermanos Rafael, Cayetano, Ramón y Daniel Luca de Tena, el futbolista Ricardo Zamora y los falangistas Rafael Sánchez Mazas, y Raimundo Fernández-Cuesta, entre otros).

En otra ocasión, Melchor Rodríguez denunció que José Cazorla, consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid mantenía cárceles privadas ilegales, al parecer controladas por miembros del Partido Comunista. Rodríguez fue también nombrado concejal de Madrid, representando a la Federación Anarquista Ibérica. Segismundo Casado lo nombró alcalde de Madrid en los últimos días de la guerra, siendo él el encargado de traspasar los poderes a los franquistas cuando se rindió Madrid, el 28 de marzo de 1939.

Todas estas acciones, verdaderamente dignas del espíritu anarquista de los ideales que preconizaba, le valió ser conocido por las gentes de la derecha como "El ángel rojo". A él, se atribuye también la famosa máxima: "Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas".

Al acabar la guerra civil Melchor Rodríguez fue detenido, juzgado y condenado a la pena de seis años y un día de prisión por sus actividades anarquistas y su actuación en la administración republicana. Contó con testimonios favorables de personalidades de la derecha, particularmente el general Muñoz Grandes, que recordaron cómo había defendido la vida de sus rivales políticos, y fue puesto en libertad al cabo de un año y medio. Durante el franquismo, continuó con el activismo y propaganda de los ideales ácratas, participando activamente en la CNT clandestina.

A su muerte en 1972 acudieron al sepelio muchas personas de ideologías enfrentadas; anarquistas y falangistas entre otros. Se cantó el himno anarquista "A las barricadas", transcurriendo la ceremonia, pese al hecho y a la época, sin ningún incidente.

Actualmente, en la madrileña localidad de Alcalá de Henares, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (Ministerio del Interior) ha inaugurado, el día 7 de julio de 2009, un Centro de Inserción Social con su nombre en honor a su persona y como reconocimiento a su labor en favor de la inserción y resocialización de los internos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Antoni Barceló

Hoy estamos acostumbrados a ver el Mediterráneo como un mar pequeño y tranquilo, pero hubo un tiempo en que fue un sito peligrosísimo, plagado de piratas; nadie se atrevía a vivir en las costas por la amenaza de los ladrones del mar, que saqueaban periódicamente el litoral. Ese tiempo no es muy lejano: la piratería berberisca fue un azote para nuestro levante hasta bien entrado el siglo XVIII. Dejó de serlo porque en España hubo marineros excepcionales. Uno de ellos fue el mallorquín Antoni Barceló, un marino mercante que empezó a navegar con apenas 12 años y que murió a los 80 como teniente general de la armada. Por el camino, inventó las lanchas cañoneras y destrozó dos veces las bases piratas en Argel. Un prodigio.
Podemos empezar con una estampa de novela. Un joven marino de 19 años manda un barco-correo, el “León”, que sirve la ruta postal entre Mallorca y Barcelona. Nuestro joven capitán, en una de sus primeras singladuras como patrón, se encuentra en peligro: dos barcos piratas argelinos han aparecido en lontananza. Pero el capitán no se arredra: pone proa a los piratas y carga contra ellos sin dejar de disparar con sus cañones. Para horror de los berberiscos, el “León”, ese pequeño barco correo, no sólo no intenta huir, sino que desarbola una de las naves piratas y se lanza al abordaje. Los piratas huyen. Es la primera victoria de nuestro joven héroe. Desde ese momento, siempre vencerá.

Ese joven marino es Antoni Barceló. Hemos de ir al pueblo mallorquín de Galilea, cerca de Calviá. Toni ha nacido en 1717, en una familia dedicada a la mar. La fortuna familiar se reduce a un jabeque, una embarcación velera típica del Mediterráneo de esta época, rápida y ligera. Don Onofre Barceló, el padre de Toni, ha obtenido la concesión del servicio postal entre Palma y Barcelona. Toni embarca junto a su padre desde los doce años. Pasa por todos los puestos de la marinería, desde grumete hasta piloto. Cuando muere Onofre, Toni hereda el barco. Tiene sólo 18 años. Para él, como para todos los marinos de aquel Mediterráneo, hay una obsesión: los piratas berberiscos.

El terror de los piratas:
¿Tan seria era la amenaza? Sí: una plaga. En las costas de Argelia y Túnez había auténticas repúblicas piratas que vivían del delito: asaltaban barcos, robaban sus mercancías, saqueaban las costas, secuestraban a las mujeres para venderlas como esclavas… Por eso, en el litoral español, la mayoría de las ciudades no estaban en la costa, sino unos kilómetros hacia el interior, para protegerse de los piratas. También por eso, el comercio del Mediterráneo tenía un pulso mortecino. Desde varios siglos atrás, la Corona venía organizando expediciones para combatir a los piratas, pero el problema no se extinguía. Como la amenaza era permanente, los marinos mercantes gozaban de patente de corso para hacer frente a los berberiscos. Ese era el caso de Barceló. Y el capitá Toni, como se le llamaba, brilló de manera particular en la empresa. Tiene sólo 21 años cuando el Rey en persona le nombra alférez de Fragata. Es un honor inusual: un grado militar para un marino mercante, un plebeyo que se convierte en oficial de la armada y caballero, privilegio entonces reservado a la nobleza. ¿Qué había hecho Barceló? Nos lo cuenta el propio Rey, Felipe V. Así decía:
“Por cuanto en atención a los méritos y servicios de Antonio Barceló, patrón del jabeque que sirve de correo a la Isla de Palma de Mallorca, y señaladamente al valor y al acierto con que lo defendió e hizo poner en fuga a dos goletas argelinas que le atacaron, en ocasión que llevaba de transporte a un destacamento de Dragones del Regimiento de Orán y otro de Infantería de África, vengo en nombrar a don Antonio Barceló alférez de fragata de mi Real Armada. A 6 de Noviembre del Año de Nuestro Señor de 1.738. Yo, el Rey.”

Es sólo el principio. Las hazañas marineras de Barceló dejan pasmado, y no sólo en la guerra. Hacia 1748, las Baleares viven una situación angustiosa: las malas cosechas han privado de alimentos a la población de las islas y una sucesión permanente de temporales hace dificilísimo el abastecimiento por mar. En tan adversas condiciones, el jabeque de Barceló asegura sin embargo la comunicación con Barcelona desafiando las tempestades. Una vez más, la Corona queda impresionada por ese marino que aún no ha llegado a los 30 años y le otorga del título de teniente de fragata. Ese mismo año ocurre algo dramático: una flota pirata captura un barco español con 200 pasajeros, entre ellos trece capitanes del ejército. La Corona piensa en Barceló para organizar una expedición de castigo. La lucha contra la piratería se ha convertido en el destino del capitán Toni.
Convertido en corsario militar al servicio del Rey de España, a Barceló se le dio una fragata, “La Garzota”. En siete años hundió 19 buques piratas de entre 10 y 15 cañones cada uno, hizo 1.600 prisioneros, liberó a más de un millar de cristianos que habían caído esclavos… El problema podría haber terminado para siempre, pero los piratas tenían buenos padrinos: Venecia, interesada en entorpecer el comercio español, pagaba bien a los ladrones del mar. Las repúblicas piratas eran auténticas potencias. Francia intentó afrontar en solitario el reto de doblegarlas y fracasó.

También la España de Carlos III falló una vez ante Argel: era 1775 y la operación, un intento de desembarco, quedó frustrada. Barceló participó en aquella tentativa: precisamente gracias a sus jabeques, barcos de poco calado que podían acerarse mucho a la costa, pudieron las tropas españolas reembarcar. A Barceló le valió aquello el ascenso a brigadier.

Una idea genial:

Al capitá Toni le gustaba el combate de cercanía; por eso prefería sus jabeques a otros barcos de mayor empaque. Y una nueva misión le daría la oportunidad de acreditar lo acertado de su elección; esta vez contra los ingleses, a los que Carlos III quiso echar de Gibraltar. Era 1779. A Barceló se le había encomendado acosar desde el mar el peñón. Allí se encontró con un problema: sus barcos tenían poco que hacer frente a los cañones de la fortaleza inglesa; necesitaba acercarse más. Y entonces se le ocurrió una idea genial: se hizo con varios botes de remos e instaló en su interior cañones giratorios y morteros; aquellos armatostes podrían acercarse a la fortaleza y disparar desde muy cerca. Los marinos españoles, cuando vieron aquello, no podían creerlo: nadie daba un duro por unos artefactos que, teóricamente, no podrían aguantar ni el peso ni el retroceso de los cañones. Los ingleses, por su parte, rompieron en carcajadas al ver esas pequeñas lanchas de aspecto estrafalario. Pero todos tuvieron que rectificar su opinión: el invento era extraordinariamente eficaz. Había nacido la lancha cañonera, una embarcación que sería adoptada por todas las armadas del mundo. Un oficial inglés de Gibraltar, Sayer, dejó un testimonio que demuestra lo acertado del invento:
“La primera vez que se vieron desde nuestros buques causaron risa; mas no transcurrió mucho tiempo sin que se reconociese que constituían el enemigo más temible que hasta entonces se había presentado, porque atacaban de noche y, eligiendo la mayor oscuridad, era imposible apuntar a su pequeño bulto. Noche tras noche enviaban sus proyectiles por todos lados de la plaza. Este bombardeo nocturno fatigaba mucho más que el servicio de día. Primeramente trataron las baterías de deshacerse de las cañoneras disparando al resplandor de su fuego; después se advirtió que se gastaban inútilmente las municiones”.

Barceló no dejó de sufrir intrigas. Por una parte, muchos marinos de carrera le envidiaban. Otros discutían la capacidad de mando de un hombre sin estudios, enteramente autodidacta, que apenas sabía escribir. Además, el estampido de los cañones le había dejado ostensiblemente sordo. En 1783 tiene ya 66 años y, para la época, empieza a ser un anciano. Pese a todo, sus meritos se imponen por sí solos: se le asciende a teniente general y Carlos III le da el mando de una misión ambiciosa. ¿Cuál? Tratándose de Barceló, no podía ser otra que acabar de una vez con los piratas de Argel.

Batalla final en Argel:

La escuadra zarpa de Cartagena el 1 de julio de 1783. Un mes después están disparando contra las murallas de Argel. Barceló no se queda en la nao capitana: el viejo marino, 66 años, sordo como una tapia, sube en una lancha y se sitúa al frente de la línea avanzada. El capitán Toni tiene muy presente el fracaso de la anterior expedición, ocho años atrás: sabe que a los piratas no hay que vencerlos con un desembarco en tierra, sino con un cañoneo desde la mar; con sus cañoneras. Durante días, la escuadra de Barceló disparará sin cesar, día y noche. Caen sobre Argel más de 7.000 proyectiles. El 10% de la ciudad quedó destruida. Las bajas españolas fueron mínimas. Tan severo fue el castigo que otras repúblicas piratas, como Trípoli, pidieron la paz con España. Pero Argel era un hueso duro de roer. No le faltaba dinero europeo para reconstruir la ciudad, ni tampoco soldados turcos para reemprender su lucrativo negocio. Los piratas argelinos tardaron poco en volver a amenazar las costas españolas.

Ha pasado sólo un año y Barceló vuelve a atacar. Esta vez, además, se suman a la empresa barcos de Nápoles, de la Orden de Malta, de Portugal: hay aire de cruzada. En el nombre de la Virgen del Carmen zarpa la escuadra desde Cartagena, llega a la costa de Argel y reemprende el bombardeo. El propio Barceló dirige el ataque desde la línea avanzada. Tanto se acerca que la barca del viejo almirante es alcanzada por un proyectil. Barceló cae al mar. Pero, impertérrito, el anciano sale del agua, sube a otra lancha y sigue dando órdenes. Esta vez 20.000 proyectiles caerán sobre Argel; una vez más, con escasas bajas españolas, en torno a un centenar. Y ahora el castigo será definitivo.

Argel firmó la paz con España en 1786. Túnez hizo lo mismo. Las pérdidas que les causaban las expediciones de Barceló eran muy superiores a los beneficios de su actividad delictiva. El problema de la piratería berberisca, que azotaba el Mediterráneo desde el siglo XIII, se dio por cerrado. Las costas del Mediterráneo español fueron repobladas. La prosperidad que desde entonces conocerían Barcelona, Valencia y Palma es tributaria en gran medida del arrojo de este capitán mallorquín de la armada española. Barceló recibió la Gran Cruz de Carlos III.

El viejo marino, sordo, brusco, de escasa cultura, no será después particularmente querido en la corte de Carlos IV, pero el capitán Toni ya había entrado en la leyenda. La gente cantaba sus laureles en coplas que se extendieron por todo el Mediterráneo, desde Cádiz hasta Gerona. Una de ellas decía así:
"Si el rey de España tuviera/ cuatro como Barceló,/ Gibraltar fuera de España,/ que de los ingleses no./ Barceló ni es escritor, / Ni finje ser santulario,/ Ni traza de pendulario,/ Ni lleva pompa exterior./ Persuade y no es orador,/ Su aseo no es presumido,/ Va como debe ir vestido./ Fía poco en el hablar,/ Mas si llega a pelear,/ Siempre será quien ha sido."

Y esta es la historia de Antoni Barceló, el capitán Toni, un marino mercante que a fuerza de arrojo e inteligencia llegó a Almirante de la armada española. A él hay que atribuirle el mérito de haber acabado con la piratería berberisca, ese azote de siglos. Gracias a él, el Mediterráneo español pudo ser un lugar enteramente habitable.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un humilde homenaje


Que mejor homenaje para uno de los grandes revolucionarios de nuestra nación que recordar sus ropios pensamientos y los de sus enemigos, evitando intermediarios casposos y troleros.

Injustamente encarcelado y fusilado y su imagen e ideas utilizadas y manipuladas por la dictadura y los derechones meapilas.

¡¡Jose Antonio Presente!!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Historias a medias II

"No es lo mismo tolerancia que convivencia". Lo dice Carlos Alvar, catedrático de Literatura Medieval y premio Nacional de Traducción en 1981.

Así comienza un artículo en el global que nos introduce a un libro escrito por Carlos Alvar y el poeta Jenaro Talens, y titulado "Locus amoenus (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)", y que es una monumental antología de la poesía lírica que se escribió en la península Ibérica durante la Edad Media.

El artículo quiere hablar claro y desterrar mitologías culturales y políticas tan en uso actualmente, como la famosa tolerancia existente en la época de las Tres Culturas:

"Una selección así, en la que el mismo tema aparece desarrollado por autores de diferentes tradiciones o en la que un mismo poeta escribe en dos lenguas distintas, ¿es una muestra de la diversidad cultural de ese territorio que terminaría siendo España? Alvar es claro: "Sí". ¿Y un ejemplo de convivencia? "No". ¿Qué hay entonces de aquel "lugar apacible", por traducir el título de la antología, en el que supuestamente convivían cristianos, árabes y judíos? "Los que profesaban una religión en un territorio dominado por otra sólo eran tolerados en unos límites que hoy nos parecerían inaceptables", explica el antólogo en su casa de Madrid. "Por ejemplo, tenían que vestir de forma distinta y no podían vivir en las mismas zonas. Hablamos de tolerancia porque, para lo que era la Edad Media, ya es bastante que no los mataran". No obstante, al tiempo que describe un apartheid en toda regla, Alvar matiza: cuando le toca pintar la época con brocha gorda presenta medio lleno el vaso de las tres culturas. "No seré yo quien destruya el mito si eso contribuye a la paz en el mundo", dice con ironía".

Y continua:

"Más amigo aún de la verdad que de su adorado Medievo, este experto en el ciclo artúrico sitúa el origen del mito de la convivencia en la idea romántica que se tiene de la corte científica de Alfonso X el Sabio: "Allí se hicieron muchas traducciones pero no había una escuela de traductores. Se proyecta una idea de escuela con un árabe, un judío y un cristiano y no era así. En las propias Partidas de Alfonso X se prohíben los matrimonio mixtos". La intolerancia, además, no era exclusiva de los cristianos. En el siglo XII, los almohades lo arrasaron todo, incluida Córdoba, que tenía la mejor biblioteca de Europa, con medio millón de volúmenes".

"Así pues, una antología como "Locus amoenus", que recoge la obra de autores como Jorge Manrique, Gil Vicente, Ausiàs March, Ibn Suhayd o Don Denís de Portugal es fruto de una sociedad más promiscua en su cultura que en sus leyes".

Y aquí viene lo bueno:

"... el judío Moshé Ibn Ezra escribió sus poemas en hebreo y el resto de su obra en árabe. Los judíos, de hecho, seguían el modelo marcado por los musulmanes. Cualquier judío culto conocía perfectamente el árabe, que tenía una mayor tradición literaria y filosófica. El hebreo se reservaba para la religión. "El antagonismo actual entre ambas culturas", apunta el profesor Alvar, "es resultado de la creación del Estado de Israel, antes no existía, todo lo contrario".

O sea, que si no mucho antes la perla de la tolerancia y la convivencia, la sociedad de las Tres Culturas, y en especial Al-Andalus, ejemplos políticamente correctos y pre-multiculturalistas a imitar, resultaban ser solamente una falacia, una pura mitología, si unas frases más arriba se decían cosas como "¿Y un ejemplo de convivencia? No", o bien, "La intolerancia, además, no era exclusiva de los cristianos", pues bien, ahora resulta que el antagonismo actual entre árabes y judíos solo existe desde la creación de Israel. Antes de su creación no existía dicho antagonismo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Torres de Quevedo

Os dejamos una breve reseña de uno de los más grandes inventores de la historia de España, y por ello, uno de los más desconocidos y es que no interesa que estemos orgullosos de nuestro pasado:



Leonardo Torres Quevedo, caracterizado por Maurice D'Ocagne (Presidente de la Sociedad Matemática Francesa) como "el más prodigioso inventor de su tiempo", ocupa un lugar de excepcional relieve en la historia universal de la Ciencia y de la Técnica. Patenta un sistema de dirigibles autorrígidos (1902-1906) estableciendo los fundamentos para la aerostación dirigida hasta el presente; inventa el primer aparato de mando a distancia, el telekino (1902); construye el primer funicular aéreo para pasajeros del mundo, el transbordador del Monte Ulía (1907); y, sobre todo, con su obra teórica cumbre, los Ensayos sobre Automática (1914), sus ajedrecistas (1914, 1922) y su aritmómetro electromecánico (1920), el primer ordenador en sentido actual de la historia, se adelanta en varias décadas a los pioneros de la Informática del siglo XX.

¡¡Más información aquí!!

viernes, 13 de agosto de 2010

Una de libros

En esta ocasión os recomendamos esta magnífico libro, y es que hoy día nos bombardean desde todos lados con que el islam no es una religión, que no todos los musulmanes son radicales y que hay un ala progresista del islam o nada radical.
¡¡FALSO!! El islam es un MODO DE VIDA basado en una religión, como el judaismo, de lo contrario, un musulman normal y corriente comería jamón, bebería alcohol, etc. ¿Acaso lo hacen? NO. Hasta las mujeres musulmanas se tapan porque así lo dice su religión.
Es decir, lo religioso es lo que regula y dirige todo lo islámico y a los musulmanes su modo de vida: su dieta, su ropa, su aspecto, etc.

Por eso, para no dejarnos engañar y saber responder las giliprogreces de turno en cualquier parte os recomendamos el siguiente libro. Así conocereis mejor a nuestro enemigo:



Retorno a Al Andalus
La invasión pacífica de Occidente
Gonzalo de Porras y Rodríguez de León
Formato: 15 x 21 cm
Cubierta plastificada brillo con solapas
Multimedia Militar, S.L.
Madrid, 2010
280 págs.
P.V.P.: 15'00 €

Un libro imprescindible para entender nuestro tiempo. Un trabajo del coronel Gonzalo de Porras que no le dejara indiferente.

“Ante la ignorancia que la mayoría de los occidentales tienen del Islam, se ha tratado de resumir algunos conceptos fundamentales para su mejor conocimiento, que van más lejos del problema del simple uso del velo en las mujeres y pretende ahondar en partes doctrinales y su aplicación práctica en el mundo actual, basándome especialmente en las noticias de la prensa diaria, cuyas referencias se recogen”.

Gonzalo de Porras es coronel del Ejército de Tierra, doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, antiguo profesor de la Academia de Artillería, Especial Militar y Escuela de Informática, de la que también fue director y jefe de estudios.

Asimismo, es miembro de la Real Academia de Córdoba (Instituto de España), de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, de la Academia de Puerto Rico y de la IPHBAU de Miami, así como Premio Ejército de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales 2008 por su obra “Los últimos de Kronstadt y otros olvidados de la Guerra de Independencia”. También es autor de libros sobre la Historia del siglo XIX, como “Expedición a los Estados de la Iglesia”, y otros sobre Catalogación, Arqueología, etc.

Además, es colaborador habitual de la revista XXI Legio, ha traducido algunas obras sobre historia, como “Liturgia de Monsr. Klaus Lamber”, y es conferenciante habitual en varios centros culturales de España y Portugal, siendo en este país profesor visitante de la Universidad Moderna y miembro de la Sociedad de Geografía.

Info y pedidos: comercial@multimediamilitar.com - Telf.: 619 482 473 - Fax: 91 541 25 26 -web: www.multimediamilitar.com

domingo, 17 de enero de 2010

En memoria de nuestros caidos!!



El 10 de febrero de 1943 se produce en los arrabales de Leningrado la batalla de Krasny Bor. Fue el más sangriento enfrentamiento en el que intervino la 250ª Unidad de Voluntarios Españoles de la Wehrmacht (División Azul), en la cual 5.900 voluntarios españoles hicieron frente a 44.000 infantes soviéticos (4 divisiones) y dos regimientos acorazados. Se producen casi 4.000 bajas entre los españoles, pero se consigue detener el avance haciendo fracasar la ofensiva soviética y causando entre 11.000 y 14.000 bajas al Ejército Rojo. Cerca de 300 españoles cayeron prisioneros.

A nuestros días, hay valientes que siguen honrando la memoria de éstos heroes olvidados por aquellos que escriben la historia.
El 13 de Febrero, se homenajerá a la División Azul que luchó en las estepas de Rusia por defender Europa del comunismo y el sionismo.

La organización de dicho acto, os invita a asisitir, a todos aquellos que querais rendirle homenaje a éstos grandes heroes, así como lanzar duras críticas a quienes negarán su asistencia por algún banal motivo, puesto un evento de éstas caracteristicas merece una nutrida asistencia.

Honor y gloria a los caidos por España y Europa.